EL
PADRE FEIJOO
Y
SU VIDA EN SAMOS
EL
CLAUSTRO DEL MONASTERIO DE SAMOS
Este
claustro se comenzó a construir a finales del siglo XVII y se
finalizó en el siglo XVIII, es de estilo clasicista y se encuentra
entre los más grandes de España, sus dimensiones son de 54 metros y
medio de largo. Lo forman tres pisos, el inferior nos muestra las
galerías abiertas al patio con arcos de medio punto donde se apoyan
las pilastras dóricas. En el segundo piso se observan ventanas
sencillas de forma rectangular. En el último piso apreciamos su
balaustrada y grupos de vanos de arcos carpaneles sostenidos por
columnas de tipo jónico.
El
material de la escultura es de tres clases de granito de distintos
colores y como anécdota señalar que en los días de lluvia el color
de la vestimenta del Padre Feijoo resalta especialmente.
En
el centro del Claustro destaca la imponente escultura realizada al
Padre Benito Jerónimo Feijoo por el escultor Francisco Asorey.
SU
VIDA EN SAMOS
El
padre Feijoo (Casdemiro-Ourense 1676- Oviedo, 1764), pasó 14 años
en Samos, primero como alumno, luego como profesor de filosofía.
Entre los recuerdos de esta casa, el polígrafo erudito, que profesó
aquí en la orden benedictina en 1960, plasmó en la dedicatoria del
tomo III de su célebre Teatro Crítico Universal, estas impresiones:
"Tan
recogido, tan estrecho, tan soterrado queda este monasterio entre
cuatro elevados montes, que por todas partes no sólo cerrado, sino
tan apartado, que sólo es visto de las estrellas cuando las logra
verticales".
En la misma obra, que con su venta
contribuyó a sufragar las obras de la nueva iglesia, pese a combatir
las supersticiones cree en esos seres acuáticos, las mitológicas
nereidas de la fuente monástica, que jamás deben ser llamadas
sirenas.
CELDA
El
monasterio benedictino de Samos rehabilitará la celda en la que el
padre Benito Jerónimo Feijoo habitó durante su estancia en la
abadía, coincidiendo con la conmemoración del 250 aniversario de su
fallecimiento. Además, se plantea abrirla al público una vez que la
restauren y proyectan hacer una exposición sobre su vida y obra como
homenaje a la figura del religioso.
"Conservamos
intacta desde hace muchos años la celda en la que habitó el padre
cuando estuvo en la abadía. Por eso tiene humedades y otros
desperfectos. Vamos a arreglar el mobiliario, tapar las goteras,
pintarla y recolocar los libros", indicó el prior de la abadía.
En el habitáculo se conservan parte de los libros que el religioso
tenía en su habitación, así como su obra y numerosos estudios
sobre sus escritos. Los monjes guardan también, como si de una
reliquia se tratase, una quincena de epistolares escritas del puño y
letra del padre Feijoo.
(Esta
noticia apareció en el periódico El Progreso el 18 de septiembre
del 2014).
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