lunes, 6 de junio de 2016

BENITO JERÓNIMO FEIJOO

EL PADRE FEIJOO
Y SU VIDA EN SAMOS


EL CLAUSTRO DEL MONASTERIO DE SAMOS
Este claustro se comenzó a construir a finales del siglo XVII y se finalizó en el siglo XVIII, es de estilo clasicista y se encuentra entre los más grandes de España, sus dimensiones son de 54 metros y medio de largo. Lo forman tres pisos, el inferior nos muestra las galerías abiertas al patio con arcos de medio punto donde se apoyan las pilastras dóricas. En el segundo piso se observan ventanas sencillas de forma rectangular. En el último piso apreciamos su balaustrada y grupos de vanos de arcos carpaneles sostenidos por columnas de tipo jónico.


El material de la escultura es de tres clases de granito de distintos colores y como anécdota señalar que en los días de lluvia el color de la vestimenta del Padre Feijoo resalta especialmente.


En el centro del Claustro destaca la imponente escultura realizada al Padre Benito Jerónimo Feijoo por el escultor Francisco Asorey.


SU VIDA EN SAMOS
 El padre Feijoo (Casdemiro-Ourense 1676- Oviedo, 1764), pasó 14 años en Samos, primero como alumno, luego como profesor de filosofía. Entre los recuerdos de esta casa, el polígrafo erudito, que profesó aquí en la orden benedictina en 1960, plasmó en la dedicatoria del tomo III de su célebre Teatro Crítico Universal, estas impresiones:
"Tan recogido, tan estrecho, tan soterrado queda este monasterio entre cuatro elevados montes, que por todas partes no sólo cerrado, sino tan apartado, que sólo es visto de las estrellas cuando las logra verticales".
En la misma obra, que con su venta contribuyó a sufragar las obras de la nueva iglesia, pese a combatir las supersticiones cree en esos seres acuáticos, las mitológicas nereidas de la fuente monástica, que jamás deben ser llamadas sirenas.
CELDA
El monasterio benedictino de Samos rehabilitará la celda en la que el padre Benito Jerónimo Feijoo habitó durante su estancia en la abadía, coincidiendo con la conmemoración del 250 aniversario de su fallecimiento. Además, se plantea abrirla al público una vez que la restauren y proyectan hacer una exposición sobre su vida y obra como homenaje a la figura del religioso.
"Conservamos intacta desde hace muchos años la celda en la que habitó el padre cuando estuvo en la abadía. Por eso tiene humedades y otros desperfectos. Vamos a arreglar el mobiliario, tapar las goteras, pintarla y recolocar los libros", indicó el prior de la abadía. En el habitáculo se conservan parte de los libros que el religioso tenía en su habitación, así como su obra y numerosos estudios sobre sus escritos. Los monjes guardan también, como si de una reliquia se tratase, una quincena de epistolares escritas del puño y letra del padre Feijoo.
(Esta noticia apareció en el periódico El Progreso el 18 de septiembre del 2014).






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